
Tras el potente sismo
de magnitud 7,4 que sacudió el occidente y centro de Colombia el 10 de
agosto de 2026, las autoridades locales, los equipos de socorro con el apoyo de la
solidaridad de muchos Colombianos han
puesto todos los recursos disponibles en las primeras 72 horas,
consideradas la ventana fisiológica más crítica para encontrar personas con
vida atrapadas bajo los escombros.
1. La ventana crítica
de las 72 horas
En la gestión de
emergencias y salvamento en colapsos estructurales, la supervivencia disminuye
drásticamente a medida que transcurre el tiempo:
- Primeras 24 horas:
Máxima probabilidad de hallar supervivientes con vida, reduciendo
significativamente el riesgo de asfixia por polvo o compresión por
aplastamiento.
- 48 a 72 horas (Fase de máxima
alerta): Ventana crítica. Es el periodo en
que las víctimas atrapadas enfrentan deshidratación severa, hipotermia o
agravamiento de lesiones internas. Durante este lapso, las operaciones
continuaron sin descanso en epicentros urbanos gravemente afectados como
Cali, Pereira, Manizales y Quibdó.
2. Coordinación de la
emergencia en el terreno
- Puestos de Mando Unificado (PMU):
Instalados de manera prioritaria para centralizar las llamadas de reporte,
evaluar mapas de riesgo en tiempo real y desplegar las brigadas
especializadas a los puntos de mayor vulnerabilidad.
- Equipos especializados de búsqueda:
Rescatistas nacionales (como la Cruz Roja Colombiana, Defensa Civil y
Unidades de Operaciones Especiales en Emergencias) junto a delegaciones
internacionales altamente entrenadas (como los Topos Aztecas de México)
han operado a marcha forzada apoyados por perros de búsqueda (K-9) y
escáneres acústicos o térmicos.
- Contención y orden público:
Las autoridades locales ordenaron medidas excepcionales en zonas con
edificaciones destruidas para mantener la seguridad y evitar afectaciones
en los sectores de mayor despliegue de socorro.
3. Indicaciones
esenciales para la ciudadanía en las zonas afectadas
Para optimizar las
labores de los equipos de respuesta y proteger la vida humana:
1.
Facilitar el trabajo profesional:
Evitar realizar excavaciones o rescates empíricos en estructuras inestables, ya
que esto puede desencadenar colapsos secundarios.
2.
Mantener silencio operativo:
En las cercanías de las estructuras colapsadas, es vital mantener el máximo
silencio posible para permitir a los rescatistas escuchar llamadas de auxilio o
golpes entre las estructuras.
3.
Liberación de vías:
Mantener despejadas las rutas prioritarias para el tránsito ininterrumpido de
ambulancias y vehículos de rescate.
4.
Canalización adecuada de ayudas:
Acudir exclusivamente a los puntos oficiales definidos por las alcaldías y
organismos de gestión del riesgo (agua, materiales de protección, insumos
médicos), siguiendo los listados de requerimientos del PMU.
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